| Es
una de esas afortunadas ciudades que posee una preciosa leyenda explicando
su origen. Nació vinculada estrechamente al Camino a Compostela.
En aquel extraordinario siglo XI esto era un gran bosque de encinas
a orillas de un tumultuoso río que descendía de las cercanas montañas.
En el corazón del Bosque se instaló un ermitaño de nombre Domingo,
que dedicó todos sus esfuerzos a facilitar el tránsito por estas
difíciles tierras a los peregrinos que se dirigían hacia Compostela.
Construyó un puente sobre las aguas del río Oja. Desmontó parte
del bosque para abrir una calzada segura. A sus orillas levantó
un hospital y un templo para el socorro material y espiritual de
los peregrinos.
Este
el germen de lo que en pocos años llegó a convertirse en un importante
burgo y la parada más importante -desde el punto de vista de la
espiritualidad- que los peregrinos de "la ruta jacobea" tienen entre
Puente La Reina y León.
Domingo, con
gran carisma entre sus contemporáneos, capaz de ganarse tanto el
apoyo de monarcas como el de la gente sencilla, para su obra en
favor de los necesitados. Su vida transcurrió entre 1019 y 1109,
una larga vida, que le permitió no sólo ser "enfermero, médico,
cocinero, albañil y arquitecto, liberador de esclavos o el santo
milagrero", también tendremos a uno de esos grandes hombres que
fueron repobladores, roturadores de tierras, fundadores de ciudades,
y que tan decisivo papel jugaron en aquella Europa de los siglos
XI y XII. |